Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia ( con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.Ángel González
domingo 15 de noviembre de 2009
Inventario de lugares propicios al amor
sábado 14 de noviembre de 2009
En pasado.
No existe el futuro.
No existe el presente.
Sólo existe el pasado.
Te miro, y la luz de tus ojos me llega con un ínfimo retraso.
Como las estrellas que brillan en el cielo y ya han muerto,
el brillo de tu rostro me llega en pasado.
Te escucho, y el sonido de tu voz es aún más lento que tu brillo.
Quiero tenerte en el presente, no en el pasado.
Me besas,
y entonces somos presente.
Y somos sólo uno.
lunes 2 de noviembre de 2009
Nada nuevo bajo el sol...
Una de las palabras cuya explicación ocupa más lugar en el diccionario de mi amigo Nuño es la voz política, y su adjetivo derivado político. Quiero copiarte todo el párrafo; dice así:
«Política viene de la voz griega que significa ciudad, de donde se infiere que su verdadero sentido es la ciencia de gobernar los pueblos, y que los políticos son aquellos que están en semejantes encargos o, por lo menos, en carrera de llegar a estar en ellos. En este supuesto, aquí acabaría este artículo, pues venero su carácter; pero han usurpado este nombre estos sujetos que se hallan muy lejos de verse en tal situación ni merecer tal respeto. Y de la corrupción de esta palabra mal apropiada a estas gentes nace la precisión de extenderme más.
»Políticos de esta segunda especie son unos hombres que de noche no sueñan y de día no piensan sino en hacer fortuna por cuantos medios se ofrezcan. Las tres potencias del alma racional y los cinco sentidos del cuerpo humano se reducen a una desmesurada ambición en semejantes hombres. Ni quieren, ni entienden, ni se acuerdan de cosa que no vaya dirigida a este fin. La naturaleza pierde toda su hermosura en el ánimo de ellos. Un jardín no es fragrante, ni una fruta es deliciosa, ni un campo es ameno, ni un bosque frondoso, ni las diversiones tienen atractivo, ni la comida les satisface, ni la conversación les ofrece gusto, ni la salud les produce alegría, ni la amistad les da consuelo, ni el amor les presenta delicia, ni la juventud les fortalece. Nada importan las cosas del mundo en el día, la hora, el minuto, que no adelantan un paso en la carrera de la fortuna. Los demás hombres pasan por varias alteraciones de gustos y penas; pero éstos no conocen más que un gusto, y es el de adelantarse, y así tienen, no por pena, sino por tormentos inaguantables, todas las varias contingencias e infinitas casualidades de la vida humana. Para ellos, todo inferior es un esclavo, todo igual un enemigo, todo superior un tirano. La risa y el llanto en estos hombres son como las aguas del río que han pasado por parajes pantanosos: vienen tan turbias, que no es posible distinguir su verdadero sabor y color. El continuo artificio, que ya se hace segunda naturaleza en ellos, los hace insufribles aun a sí mismos. Se piden cuenta del poco tiempo que han dejado de aprovechar en seguir por entre precipicios el fantasma de la ambición que les guía. En su concepto, el día es corto para sus ideas, y demasiado largo para las de los otros. Desprecian al hombre sencillo, aborrecen al discreto, parecen oráculos al público, pero son tan ineptos que un criado inferior sabe todas sus flaquezas, ridiculeces, vicios y tal vez delitos, según el muy verdadero proverbio francés, que ninguno es héroe con su ayuda de cámara. De aquí nace revelarse tantos secretos, descubrirse tantas maquinaciones y, en sustancia, mostrarse los hombres ser defectuosos, por más que quieran parecer semidioses».
Cartas Marruecas,
José de Cadalso, 1789.
martes 27 de octubre de 2009
Frente a frente bajamos la mirada, pues ya no queda nada de qué hablar...
Jeannette, Frente a frente
Queda que poco queda
de nuestro amor apenas queda nada
apenas mil palabras, quedan...
queda sólo el silencio
que hace estallar la noche fria y larga
la noche que no acaba
sólo eso queda
Sólo quedan las ganas de llorar
al ver que nuestro amor se aleja
frente a frente bajamos la mirada
pues ya no queda nada de que hablar, nada
Queda poca ternura
y alguna vez haciendo una locura
un beso y a la fuerza, queda...
queda un gesto amable
para no hacer la vida insoportable
y asi ahogar las penas
sólo eso queda
Sólo quedan las ganas de llorar
al ver que nuestro amor se aleja
frente a frente bajamos la mirada
pues ya no queda nada de qué hablar, nada...
sábado 24 de octubre de 2009
Hormigas
Las hormigas corrían en fila india. Si encontraban un obstáculo lo sorteaban tras unos segundos de duda y seguían su camino en fila india. Cuando una encontraba algo de comida lo cogía y volvía al hormiguero. Si lo que encontraba era demasiado pesado, otras hormigas iban a ayudarla y entre todas lo llevaban al hormiguero. Cuando a mí me daba por cazar alguna y la pobre acababa medio muerta sin poder caminar, moviendo sólo una patita, iba otra hormiga y se la llevaba a rastras al hormiguero. Eran una pequeña sociedad que a mí me entretenía visitar cada tarde.

¿Y desde el cielo, qué ven las estrellas?
Ven inmensas colonias de hormigas correteando por toda La Tierra. Y si se esfuerzan un poco oirán sus voces, verán cómo corren de un sitio a otro sin un destino aparente. Verán cómo esas hormigas han ido destrozando poco a poco su hábitat, cada vez más deteriorado. Verán cómo esas hormigas se enzarzan en luchas sin ningún sentido. Y verán como otras residen en sus casas sin ninguna otra emoción. Cómo cada una de esas hormigas ha tropezado, tropieza, y tropezará siempre con la misma piedra. ¡Qué entretenidas estarán esas estrellas con tal espectáculo! Y, a la vez, qué vergüenza me llega a producir las cosas que pueden ver, qué impresión más desagradable se llevarán de estas inmensas colonias perdidas en un mundo que se les queda grande.
Prefiero quedarme con una mirada más íntima, más personal, con la mirada de cada uno. Suerte que existe esa individualidad en nuestra inmensa colonia. Suerte que somos personas, que podemos pensar, tenemos raciocinio, tenemos sentimientos. Suerte... o desgracia, no lo sé muy bien.
Hoy he ido a ver Ágora.
Pobres estrellas, patético espectáculo para ellas,
CINE con mayúsculas para nosotros.
domingo 4 de octubre de 2009
Ayer volví a ver Watchmen...
No pensaba que fuera a ponerme otra vez los pelos de punta.
Pero esa música (sin duda uno de los aspectos que más se pueden destacar de la película), esas caracterizaciones, esa similitud con la novela gráfica de Moore y Gibbons.
Sin duda una de las mejores películas que he visto este año, aunque aún estoy a la espera de Ágora de Amenábar.
¿Y vosotros?
¿Cuál es la mejor película que habéis visto este año?
domingo 27 de septiembre de 2009
Musicalmente hablando
Como cada fin de semana
La misma esquina, el mismo bar.
Suena Flaca de Calamaro
Cerveza Ambar, Bosch y Antoine.
Y pasan los años y todo sigue igual,
la misma gente el mismo bar...
Disfruto con el directo de Amaral a través de la televisión, con el DVD que me compré hace unos días...
Que se rompa la barrera del sonido
Y que no se escuche nada
porque sobran las palabras
que decirnos...
No dejo de sorprenderme con el nuevo disco de Pereza, tan tranquilo, íntimo, cercano...
Yo sólo busco que me tiemblen las piernas,
Que seas de esas que nadie recomienda...
Aviones a punto de salir,
Pasiones de gitanos,
Pequeña sonrisa de Amelie,
Me tienes calado...
Me alegro el día con esa canción tan feliz de Nena Daconte, que no es que me guste, es que me arranca una sonrisa de la cara y me hace pegar botes...
Y es que otra vez, no quiero perder
Lo que tanta gente anda buscando por ahí
Lo que le hace a tanta gente ser feliz
Lo que tanto amor, me perdí...
Porque la música no para de sonar en la vida de nadie.
Y porque se puede hacer una entrada de música sin Mister YouTube.
viernes 18 de septiembre de 2009
Con los pies fríos no se piensa bien...

Mojarte los pies en la playa.
Arena en los bolsillos.
Bañarte de noche en la playa con algunos de tus mejores amigos.
Hacerte el muerto sobre las olas un día de bandera amarilla, con la playa vacía, las olas arrastrándote sin control y el frío esperándote fuera.
Arena en los zapatos.
Terminar cada una de las cenas con tus amigos en la playa jugando con un duro.
Descubrir que las C son muchísimo mejores que las S. Seguro.
Cafés calenticos en una playa fría.
Arena en el pelo.
Correr hacia dentro del mar, sin importar lo fría que esté el agua o a quién salpiques en tu camino.
Enterrar bajo arena a la C cocinera.
Hacer castillos de arena con chozas para los hijos bastardos.
360 fotos.
Irse a dormir comiendo pipas.
Pasarse todo el día con los pies mojados y fríos.
Por muchos más días de playa con todos vosotros. Ha sido inolvidable.
miércoles 9 de septiembre de 2009
Sí, sigo vivo...
Vale, creo que necesitaba un pequeño descanso y unas pequeñas vacaciones para seguir con La Cueva con más ganas.
Aún queda un poquito hasta que termine definitivamente el verano y yo siga con el blog. Sólo quiero deciros que a pesar de los exámenes que terminé ayer, sigo con la cabeza lúcida. A pesar de las fiestas del pueblo, aún me quedan neuronas vivas. A pesar de tanta piscina, aún no se me ha ahogado el cerebro (al menos no demasiado).
Así que me encuentro en condiciones favorables para seguir contandoos mis cosas. Aunque hasta ayer mi vida no ha salido de la Biblioteca y del Disney Channel, lo que no es muy interesante, la verdad.
A partir del 21 de septiembre seguiré con más continuidad publicando entradas para vosotros. Esto es sólo para anunciaros que sí, sigo vivo...
Espero que hayáis pasado todos un verano genial, y que aprovechéis a tope lo poco que queda. A mí aún me queda playa, fiestas, pueblo, Kate Ryan y mucho sofá. Ya os contaré.
Brindo por vosotros y por el veranico.
Un besazo.
viernes 14 de agosto de 2009
San Roque 2009 en Pina de Ebro (Sintiendo las fiestas)
Siento cómo un estado de embriaguez invade todo mi cuerpo. No sé dónde estoy, no sé qué hago aquí ni hacia donde tengo que ir. Pero sé que para descubrirlo lo mejor será cerrar los ojos, abrir la mente y dejarse llevar por los sentidos.
De esta forma doy unos pasos, agudizo el oído y escucho una música a lo lejos. Me parece oír… ¿Paquito el chocolatero? Continúo caminando, siempre con los ojos cerrados, y escucho, de fondo, el sonido de unas castañuelas, y una voz entonando una jota y después una orquesta de pueblo interpretando la canción del verano. Niños que ríen, jóvenes que gritan y… “En una tribu comanche… llena de comanches…”. De pronto me sobresalto con el ruido de unos petardos estallando muy cerca de de mi, y unos niños (y no tan niños) corren alejándose.
Y entonces llega a mi olfato el olor a pólvora del petardo. Me alejo un poco y siento el suelo embarrado en mis zapatillas; huele a cerveza y a vino. En ese momento recuerdo que todavía sujeto un vaso entre mis dedos, me lo llevo a los labios y me termino el que será mi último cubata de la noche. Me viene a la mente la paella que me he comido en un parque y recuerdo el sabor de un agua de Valencia. Estoy cansado, así que me siento en el suelo.
Percibo el sol que comienza a quemarme en el rostro y escucho cómo la música de una charanga se acerca y se aleja. Ya está bien. Será mejor abrir los ojos. Me levanto, doy unos pasos y los abro. Les cuesta acostumbrarse a la luz rojiza del amanecer. Mirando al suelo lo primero que veo es un dibujo recién pintado en medio de una calle, un dibujo caricaturesco y lleno de colorido. Alzo la vista y veo una calle llena de banderines y, al fondo, una gran pancarta en la que dice, con gruesas letras, “Felices fiestas”. Me apoyo en una gran valla metálica verde.
¡Ah, claro! Es que ha llegado el tiempo de fiestas. Cientos de personas viviendo, disfrutando, gozando; en definitiva sintiendo esto que dura una semana. Y por qué será que cada uno siempre encuentra aquello que más le gusta. Ya sea tomar un vermú con la familia, bailar un rato, ver los fuegos artificiales o huir del barullo que se monta en el pueblo. Así que ha llegado el momento de abrir todos los sentidos y buscar eso que nos haga sentir las fiestas.
[Por supuesto todo el mundo queda invitado a pasarse por este pueblecico en el que no nos lo montamos del todo mal...]


