lunes, 27 de enero de 2014

Como una novela, Daniel Pennac.

Con este libro, Daniel Pennac expone qué les sucede a algunos jóvenes para pasar de ser niños que no pueden dormir sin que les cuenten un cuento cada noche a adolescentes con miedo y prejuicios hacia la lectura.

Además se propone la tarea de explicar cómo se puede conseguir que estos pierdan ese miedo, que se acerquen a la lectura, que la amen y se conviertan en lectores, con todos los derechos que esto conlleva (y que el autor enumera y explica en la novela).

Daniel Pennac es un escritor francés cuyo libro Como una novela le dio notable popularidad internacional. Ha escrito también otras novelas, entre las que destacan una serie de novelas negras, libros infantiles y varios ensayos. El autor asegura que Como una novela "no es un libro de reflexión sobre la lectura, sino una tentativa de reconciliación con el libro".

El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo "amar"..., el verbo "soñar"...
Claro que siempre se puede intentar. Adelante: "¡Ámame!", "¡Sueña!", "¡Lee! ¡Pero lee de una vez, te ordeno que leas, caramba!".
- ¡Sube a tu cuarto y lee!
¿Resultado?
Ninguno.
Se ha dormido sobre el libro. La ventana, de repente, se le ha antojado inmensamente abierta sobre algo deseable. Y es por ahí por donde ha huido para escapar al libro. Pero es un sueño vigilante: el libro sigue abierto delante de él. Por poco que abramos la puerta de su habitación le encontraremos sentado ante su mesa, formalmente ocupado en leer. Aunque hayamos subido a hurtadillas, desde la superficie de su sueño nos habrá oído llegar.


El hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal. Vive en grupo porque es gregario, pero lee porque se sabe solo. Esta lectura es para él una compañía que no ocupa el lugar de ninguna otra pero que ninguna otra compañía podría sustituir. No le ofrece ninguna explicación definitiva sobre su destino pero teje una apretada red de connivencias que expresan la paradójica dicha de vivir a la vez que iluminan la absurdidad trágica de la vida. De manera que nuestras razones para leer son tan extrañas como nuestras razones para vivir. Y nadie tiene poderes para pedirnos cuentas sobre esa intimidad.


Título: Como una novela
Autor: Daniel Pennac
Editorial: Anagrama

miércoles, 22 de enero de 2014

La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, de Santiago Posteguillo.

La noche en que Frankenstein leyó el Quijote. Así se llama el libro que firma Santiago Posteguillo. Aunque bien podría llamarse La noche en que Alice Newton descubrió a Harry Potter, La noche en que sir Arthur Conan Doyle tuvo que resucitar a Sherlcok Holmes o La noche en que Santiago Posteguillo cenó con una escritora asesina.

El subtítulo del libro ya nos da más pistas sobre su contenido: La vida secreta de los libros. Y eso es lo que nos encontraremos a través de los veinticuatro relatos, o más bien artículos, que componen este libro. Historias secretas detrás de grandes autores o de grandes libros, algunas más conocidas, otras menos, otras simples curiosidades o coincidencias... pero todas ellas componen una lectura entretenida, que abre el camino de la curiosidad sobre diversos temas literarios, o que nos acerca la historia de la creación de algunas de las obras más importantes de la historia de la literatura universal.

Así, a través de sus páginas, descubriremos cosas tan curiosas como a quién se le ocurrió ordenar los libros en orden alfabético, las dudas sobre la autoría de las obras de Shakespeare, la relación entre Frankenstein y el Quijote, el origen de Rosalía de Castro o los problemas para publicar su primer libro Jane Austen.

- ¿Qué fue primero, don Valerio, el cuento o la historia?
Manfredi sonrió.
- No lo dude: el cuento.
La historia es memoria y tenemos memoria colectiva desde que anotamos lo que nos sucede, pero más allá de la historia, mucho antes, seguramente en alguna cueva del paleolítico, un hombre dejó perplejos a los miembros de su tribu con un relato sobre una cacería; o quizá fue una mujer con un cuento que se inventó sobre las nubes y las estrellas para calmar el miedo de un niño.
Allí empezó todo.

Título: La noche en que Frankenstein leyó el Quijote
Autor: Santiago Posteguillo
Editorial: Planeta.

jueves, 19 de diciembre de 2013

"El temor de un hombre sabio", de Patrick Rothfuss.

Al fin he terminado la lectura de El temor de un hombre sabio, la segunda parte de la trilogía de Patrick Rothfuss iniciada con El nombre del viento (reseñada aquí), y cuya conclusión todavía está por publicarse.

En la primera parte conocíamos al legendario protagonista de esta historia, Kvothe, un niño pelirrojo miembro de un troupe itinerante que, tras una infancia horrible, termina estudiando en La Universidad, con la intención de conocer todos los secretos sobre la simpatía (una especie de magia) y, por supuesto, descubrir cuál es el nombre del viento.

Si ese libro me encantó, tengo que decir que esta segunda parte me ha fascinado. No esperaba que superara en calidad a la primera, como mucho que la igualara, pero tengo que decir que Rothfuss ha superado todas las expectativas que pudiera tener y que, a falta de la publicación de la tercera parte, al parecer llamada Las puertas de piedra, me aventuro a decir que esta trilogía está llamada a ser una obra maestra, y, más personalmente, una de las obras literarias que más me han impactado. Tal vez exagere, pero, sinceramente, es lo que siento ahora mismo.

A través de las 1200 páginas de El temor de un hombre sabio retomamos a Kvothe como lo dejamos en El nombre del viento: estudiando en La Universidad, con sus amigos Sim, Wil, Fela y Mola, con poco dinero y con las deudas con su amiga prestamista Devi, con los momentos de paz que le proporciona la música de su láud o las visitas a Auri, y con las esporádicas e intermitentes citas con su querida Denna. Tras un comienzo algo lento y sin demasiados sobresaltos, aunque con algún intento de asesinato, finalmente Kvothe decidirá emprender un viaje para perseguir el viento, lo que le llevará a conocer exóticas tierras, la vida de la corte, a vivir grandes peligros y a conocer a la dueña de las fantasías míticas sexuales de todo hombre, la bella Felurian. 

Tal vez en ocasiones resulte una lectura lenta, pero cuando el autor se lo propone te tiene pegado a sus páginas horas y horas. Su narrativa, de una calidad muy cuidada, vuelve a alcanzar en ocasiones lo poético, y es capaz de emocionarte, asustarte o embelesarte en los momentos precisos. 

Recomiendo fervientemente la lectura de estos libros, no sólo para los amantes de la literatura fantástica, sino para los amantes de la buena literatura, de las bellas palabras, y de los personajes que te marcan.

Ahora sólo queda esperar a la publicación de la tercera parte de la trilogía, que se prevé para 2014, con la seguridad de que volverá a ser una obra apasionante, de gran calidad, y que seguramente pondrá un broche de oro a esta maravilla literaria.

No hay hombre valiente que nunca haya caminado cien kilómetros. Si quieres saber quién eres, camina hasta que no haya nadie que sepa tu nombre. Viajar nos pone en nuestro sitio, nos enseña más que ningún maestro, es amargo como una medicina, cruel como un espejo. Un largo tramo de camino te enseñará más sobre ti mismo que cien años de silenciosa introspección.
El temor de un hombre sabio

domingo, 1 de diciembre de 2013

Vega presenta "Wolverines" en Zaragoza.

La pasada noche del 30 de noviembre, Vega presentó en La Casa del Loco de Zaragoza las canciones de su quinto disco, Wolverines, en una actuación que reunió a unas 150 personas (entre los que había sobre todo veinteañeros y treintañeros, unos pocos cuarentañeros y una embarazada).

Vega con su banda, compuesta por Kike Fuentes, Arturo Ruiz y César Uña.

Comenzó interpretando Febrero, tema de su último disco, seguido de No lo quise hacer. Después de esto, sucedieron casi dos horas de concierto en el que interpretó una veintena de canciones, entre las que se encontraban todas las de Wolverines, incluida Salto, tema especial que no aparece en el CD físico. Como siempre, demostró mucha fuerza en el escenario, mucha empatía con el público, y una voz cada vez más desgarradora.

El concierto fue pasando entre tragos de Estrella Galicia, comentarios y bromas de Vega, el público coreando las canciones... Y el momento en que interpretó Treinta y tantos fue un momento reivindicativo, de toda una generación: "Y es que, por mucho que alargues tus estudios, tu carrera, de repente te plantas con treinta años y te das cuenta de que no tienes trabajo ni nada seguro", aseguró Vega además de advertirnos a los veinteañeros lo que nos esperaba entre risas, y asegurando a los treintañeros que lo mejor comienza a partir de los cuarenta ("¡Yo estoy deseando cumplirlos!"). Habrá que ver.

Treinta y tantos y el temor es algo crónico
El vértigo a defraudar vuelve a ser el tópico
Típico, mágico a la vez
¡Lo ves! ya siento el pánico físico
que aflora sin querer un gesto antónimo. 
Treinta y tantos y el temor es algo crónico
Treinta y tantos y el valor de ser atípico.

Además de los temas de Wolverines, interpretó canciones de sus otros álbumes, como Grita (de India); Mejor mañana, Nueva York y Cuánta decepción (de Metamorfosis); y 1906 estrellas nuevas, Requiem y El más feliz (Finis Terrae) (de La Cuenta Atrás). Además, después de despedirse y explicar que quería tener tiempo para saludar a todo el público, firmar discos y hacerse fotos con todos, interpretó A tientas, respondiendo al público que pedía insistentemente una más.


Desde un principio agradeció a todo el público por haber asistido, y a Estrella Galicia por haberle permitido ir a Zaragoza, a un concierto "poco rentable" económicamente, pero muy gratificante emocionalmente. Y es que llenar una sala en Madrid es relativamente fácil, pero conseguir una buena respuesta de público en ciudades más pequeñas es más complicado; y anoche Vega lo consiguió.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Presentación de "Micromemoria", de Miguel Mena.

27 de noviembre. Hoy por la tarde, Miguel Mena ha presentado en el Teatro Principal de Zaragoza su último libro, Micromemoria (Olifante), con la compañía de la periodista Beatriz Pitarch, en un acto en el que no han faltado sus familiares, amigos, colegas y admiradores de la narrativa del escritor y periodista.
"32. Recuerdo a las chicas de la residencia que había frente al estudio del Canal 2. Salían al balcón con la radio y hacían gestos para que supiéramos que nos estaban escuchando. Dulce pájaro de juventud" (Micromemoria).
Micromemoria es un libro de breves recuerdos del autor, casi todos ellos iniciados por la palabra "Recuerdo...", imitando el Je me souviens de George Perec o el I remember de Joe Brainard. En total son 300, la gran mayoría de ellos relacionados con su experiencia en la radio (a lo que haría también referencia el micro del título) durante 30 años: anécdotas ocurridas, improvisaciones, historias con algún invitado... y también habla un poco de la evolución técnica de la radio (se enmarcaría también en la celebración del 75 aniversario de Radio Zaragoza).  Es un libro que puede leerse aunque no se le haya escuchado nunca en radio, y que, pese a tratar sobre todo de este mundillo, "destila mucha humanidad".
Miguel Mena y Beatriz Pitarch durante la presentación.

Micromemoria recoge sobre todo pasajes o recuerdos humorísticos, momentos divertidos que hacen soltar una carcajada, aunque no falte en ocasiones una cierta melancolía. Según el propio autor, este sería la versión alegre de Piedad, su otro libro de textos breves, este sí cargado de tristeza y nostalgia.

Beatriz Pitarch recalcaba lo ameno que resulta de leer, al tratarse de textos muy breves, divertidos, cargados de ritmo entre ellos y con diversos juegos de palabras.
"283. Recuerdo que a veces, con Ernesto del Río en el control, al nombrarle en antena añado algún apellido ficticio. El más común es Ernesto del Río Ebro, pero si hablamos de cine se convierte en Ernesto del Río Kwai y si estamos en carnavales puede ser Ernesto del Río de Janeiro. Tiene una paciencia infinita" (Micromemoria).
El cariñoso aplauso final del acto ha ido, como no, para su hijo Dani, que se ha portado muy bien durante la presentación.

Al finalizar el acto, Miguel Mena ha firmado ejemplares de Micromemoria a los asistentes.