viernes, 2 de julio de 2010

La sombra del ciprés es alargada

Encauzado el verano por unas veredas tan uniformes se nos fue como una ilusión, cuando casi no habíamos empezado a saborearlo. Me acordé de mayo y de cómo había pensado entonces que las vacaciones estivales eran una cosa a la que apenas si se les veía el fin. Transcurridas ya, empecé a darme cuenta de que nada hay largo en la vida por muy largo que quiera ser. Había vaciado un año de mi existencia desde el día que mi tío me llevara a casa de don Mateo a bordo de una carretela descubierta. De entonces acá me quedaba la huella de unos cuantos días, muy pocos, que destacaban sobre la uniformidad de los demás con características peculiares. Opiné, para mis adentros, que si la vida normal se componía de otras sesenta unidades como ésta, tenían mucha razón los que afirmaban que la existencia era un soplo, el transcurso fugaz de un instante, una realidad que sólo daba tiempo para meditar que, aun pareciéndonos mentira, ya habíamos vivido la vida que nos correspondía.

Miguel Delibes,
La sombra del ciprés es alargada



miércoles, 30 de junio de 2010

Verano!

Ayer al bajar del coche volvía a oler a pueblo...
Esta mañana me ha despertado un pájaro cantando en mi ventana...
Ya no hay que estudiar, sólo descansar...
"Leer por placer"...
Ir a la piscina, a la playa, beber granizados...
Esta noche he vuelto a dormir en mi cama,
que, definitivamente, es la cama más cómoda del mundo.



miércoles, 23 de junio de 2010

Porque este mundo no lo entiendo...

Porque este mundo no lo entiendo,
porque es verano y yo llevo casi un mes viviendo en la Facultad.
Porque hace calor, y yo quiero piscina y playa,
no libros, apuntes, cuartillas y exámenes.
Porque quiero pasar toda la noche en la calle de una vez,
tirarme al estanque de la city,
quiero Trindesaca de verano,
tostarme al sol sin tener nada más que hacer,
leer los libros que me apetezca...
y, con un poco de suerte, cuando llegue el nuevo día
dormiremos a la orilla del mar.

domingo, 30 de mayo de 2010

En la habitación



Fumo sola en la terraza del hotel
recuerdo el humo
y la cerveza en tus manos.

Anoche las niñas paseaban sus zapatos
y no teníamos nada que perder.
No teníamos nada...


En este cuarto hay demasiado por hacer
y no tengo a nadie con quien echar un rato.
Todos queríamos ser extraordinarios
Podrías hacer algo por volver
podrías hacer algo...


El tiempo en esta habitación me sabe a vino
dedico demasiado a imaginar que estas conmigo
apuro la copa de un trago
dejo el cuerpo en el pasillo
Hoy todo lo demás es lo de menos
Hoy todo lo demás...

Yo confiaba que subieras a mi habitación
y no que te marcharas como hiciste
Las escaleras son interminables
si no hay quien te espere después

si no hay quien te espere...

No hay manera de que vuelve ese miércoles
tengo la sal entre los ojos mojados
Quiero que sepas que eres el culpable
de que hoy me sienta extrañamente bien
de que hoy me sienta extraña...

El tiempo en esta habitación me sabe a vino
dedico demasiado a imaginar que estas conmigo
apuro la copa de un trago
dejo el cuerpo en el pasillo
Hoy todo lo demás es lo de menos
Hoy todo lo demás...

sábado, 29 de mayo de 2010

Héroes

Si mañana me da por irme al zoo, meterme en la jaula de los leones un poco antes de que les hayan dado de comer, les empiezo a pinchar con palos, burlarme de ellos, hacer el monguis delante de ellos con mi chaquta en las manos, e intento matarlos para arrancarles la orejas y el rabo, seguramente acabaré medio descuartizado y con serios problemas para seguir viviendo. Y además, la opinión pública me tacharía al instante de gilipollas.


Pero, ojo, si es un torero al que le pasa lo mismo frente a un toro, no sólo no es gilipollas, sino que es poco más que un héroe nacional y con un noble trabajo. Esto no puede seguir durando mucho... más de los que parece pensamos que, simplemente, son gilipollas, pero gilipollas.