sábado, 14 de noviembre de 2009

En pasado.

No existe el futuro.
No existe el presente.
Sólo existe el pasado.
Te miro, y la luz de tus ojos me llega con un ínfimo retraso.
Como las estrellas que brillan en el cielo y ya han muerto,
el brillo de tu rostro me llega en pasado.
Te escucho, y el sonido de tu voz es aún más lento que tu brillo.
Quiero tenerte en el presente, no en el pasado.
Me besas,
y entonces somos presente.
Y somos sólo uno.


lunes, 2 de noviembre de 2009

Nada nuevo bajo el sol...

Una de las palabras cuya explicación ocupa más lugar en el diccionario de mi amigo Nuño es la voz política, y su adjetivo derivado político. Quiero copiarte todo el párrafo; dice así:

«Política viene de la voz griega que significa ciudad, de donde se infiere que su verdadero sentido es la ciencia de gobernar los pueblos, y que los políticos son aquellos que están en semejantes encargos o, por lo menos, en carrera de llegar a estar en ellos. En este supuesto, aquí acabaría este artículo, pues venero su carácter; pero han usurpado este nombre estos sujetos que se hallan muy lejos de verse en tal situación ni merecer tal respeto. Y de la corrupción de esta palabra mal apropiada a estas gentes nace la precisión de extenderme más.

»Políticos de esta segunda especie son unos hombres que de noche no sueñan y de día no piensan sino en hacer fortuna por cuantos medios se ofrezcan. Las tres potencias del alma racional y los cinco sentidos del cuerpo humano se reducen a una desmesurada ambición en semejantes hombres. Ni quieren, ni entienden, ni se acuerdan de cosa que no vaya dirigida a este fin. La naturaleza pierde toda su hermosura en el ánimo de ellos. Un jardín no es fragrante, ni una fruta es deliciosa, ni un campo es ameno, ni un bosque frondoso, ni las diversiones tienen atractivo, ni la comida les satisface, ni la conversación les ofrece gusto, ni la salud les produce alegría, ni la amistad les da consuelo, ni el amor les presenta delicia, ni la juventud les fortalece. Nada importan las cosas del mundo en el día, la hora, el minuto, que no adelantan un paso en la carrera de la fortuna. Los demás hombres pasan por varias alteraciones de gustos y penas; pero éstos no conocen más que un gusto, y es el de adelantarse, y así tienen, no por pena, sino por tormentos inaguantables, todas las varias contingencias e infinitas casualidades de la vida humana. Para ellos, todo inferior es un esclavo, todo igual un enemigo, todo superior un tirano. La risa y el llanto en estos hombres son como las aguas del río que han pasado por parajes pantanosos: vienen tan turbias, que no es posible distinguir su verdadero sabor y color. El continuo artificio, que ya se hace segunda naturaleza en ellos, los hace insufribles aun a sí mismos. Se piden cuenta del poco tiempo que han dejado de aprovechar en seguir por entre precipicios el fantasma de la ambición que les guía. En su concepto, el día es corto para sus ideas, y demasiado largo para las de los otros. Desprecian al hombre sencillo, aborrecen al discreto, parecen oráculos al público, pero son tan ineptos que un criado inferior sabe todas sus flaquezas, ridiculeces, vicios y tal vez delitos, según el muy verdadero proverbio francés, que ninguno es héroe con su ayuda de cámara. De aquí nace revelarse tantos secretos, descubrirse tantas maquinaciones y, en sustancia, mostrarse los hombres ser defectuosos, por más que quieran parecer semidioses».


Cartas Marruecas,
José de Cadalso, 1789.

martes, 27 de octubre de 2009

Frente a frente bajamos la mirada, pues ya no queda nada de qué hablar...




Jeannette, Frente a frente

Queda que poco queda
de nuestro amor apenas queda nada
apenas mil palabras, quedan...
queda sólo el silencio
que hace estallar la noche fria y larga
la noche que no acaba
sólo eso queda

Sólo quedan las ganas de llorar
al ver que nuestro amor se aleja
frente a frente bajamos la mirada
pues ya no queda nada de que hablar, nada

Queda poca ternura
y alguna vez haciendo una locura
un beso y a la fuerza, queda...
queda un gesto amable
para no hacer la vida insoportable
y asi ahogar las penas
sólo eso queda

Sólo quedan las ganas de llorar
al ver que nuestro amor se aleja
frente a frente bajamos la mirada
pues ya no queda nada de qué hablar, nada...

sábado, 24 de octubre de 2009

Hormigas

Como niño curioso y de pueblo que fui, uno de los recuerdos de infancia que creo que más diversión me producían eran aquellos momentos en el corral de mi casa, de cuclillas, mirando a las hormigas corretear por el suelo.

Las hormigas corrían en fila india. Si encontraban un obstáculo lo sorteaban tras unos segundos de duda y seguían su camino en fila india. Cuando una encontraba algo de comida lo cogía y volvía al hormiguero. Si lo que encontraba era demasiado pesado, otras hormigas iban a ayudarla y entre todas lo llevaban al hormiguero. Cuando a mí me daba por cazar alguna y la pobre acababa medio muerta sin poder caminar, moviendo sólo una patita, iba otra hormiga y se la llevaba a rastras al hormiguero. Eran una pequeña sociedad que a mí me entretenía visitar cada tarde.



¿Y desde el cielo, qué ven las estrellas?
Ven inmensas colonias de hormigas correteando por toda La Tierra. Y si se esfuerzan un poco oirán sus voces, verán cómo corren de un sitio a otro sin un destino aparente. Verán cómo esas hormigas han ido destrozando poco a poco su hábitat, cada vez más deteriorado. Verán cómo esas hormigas se enzarzan en luchas sin ningún sentido. Y verán como otras residen en sus casas sin ninguna otra emoción. Cómo cada una de esas hormigas ha tropezado, tropieza, y tropezará siempre con la misma piedra. ¡Qué entretenidas estarán esas estrellas con tal espectáculo! Y, a la vez, qué vergüenza me llega a producir las cosas que pueden ver, qué impresión más desagradable se llevarán de estas inmensas colonias perdidas en un mundo que se les queda grande.


Prefiero quedarme con una mirada más íntima, más personal, con la mirada de cada uno. Suerte que existe esa individualidad en nuestra inmensa colonia. Suerte que somos personas, que podemos pensar, tenemos raciocinio, tenemos sentimientos. Suerte... o desgracia, no lo sé muy bien.


Hoy he ido a ver Ágora.
Pobres estrellas, patético espectáculo para ellas,
CINE con mayúsculas para nosotros.

domingo, 4 de octubre de 2009

Ayer volví a ver Watchmen...

...esta vez en mi casa, no en el cine.

No pensaba que fuera a ponerme otra vez los pelos de punta.

Pero esa música (sin duda uno de los aspectos que más se pueden destacar de la película), esas caracterizaciones, esa similitud con la novela gráfica de Moore y Gibbons.

Sin duda una de las mejores películas que he visto este año, aunque aún estoy a la espera de Ágora de Amenábar.




¿Y vosotros?
¿Cuál es la mejor película que habéis visto este año?