lunes, 20 de abril de 2009

Demasiadas palabras.

XII.

Remeto los silencios bajo el colchón,
como las sábanas cuando hago la cama algunos domingos.
Quedan sin volumen sobre el somier,
sobre la lámina flexible
en la que nos vomitamos anoche.
Sé que nos llueven los años a la intemperie,
porque mientras escondo los silencios
apenas pienso en ti.
Sobre los silencios también pienso poco.
Sólo los estiro como las sábanas
y dejo que se mueran de hambre.
Es un pequeño cementerio
que cultivo sobre el somier,
sobre el charco de lluvia de años,
que daorna mi caparazón de tortuga.
Alimento los silencios con demasiadas palabras.

Carmen Ruiz Fleta,
Cinco días en agosto.

domingo, 19 de abril de 2009

La primera palabra.

Se acerca el Día del libro.
He rescatado de mi estatería este libro, lleno de polvo.
[...] Así, durante muchos millones de años, los homínidos corren. Muchos son devorados por los tigres de dientes como sables, otros sobreviven. Y los supervivientes, desde hace sólo unos millones de años, se vuelven tan hábiles como para merecer llamarse "hombres".
¿Qué hacen para merecer este título? Empiezan a fabricar instrumentos, a mantener la cabeza erguida, tienen una mandíbula distinta a la de los demás simios, pueden modular el grito, articularlo, transformarlo en palabra. Son los restos fósiles del australopithecus paleojavanus los que registran esta primeras inquietantes modificaciones. El cerebro es todavía reducido, 600 cm. cúbicos, prácticamente como el de un gorila. Es pequeño pero ya está lleno de proyectos ambiciosos. En el homínido que baja de los árboles la caja craneal contiene unos 300 cm. cúibicos. En veintinueve millones de años, se dobla esta capacidad. También crece la ambición. En tan sólo medio millón de años, se dobla de nuevo, de 600 a 1400. Una verdadera explosión evolutiva.
Pero este fenómeno está ligado a un hecho singular: las dimensiones dle cuerpo no cambian. Por la ley de las proporciones, con una cabeza así deberíamos medir másd e tres metros y competir con las jirafas para alcanzar los brotes más tiernos. Pero no, seguimos siendo modestamente pequeños, sin ninguna especialización en particular. Respecto a los demás seres que la selección natural nos ha puesto al lado, somos mediocres en todo: corremos más despacio, saltamos menos alto, nuestra fuerza es irrisoria comparada con la de los osos y los tigres. Sin embargo, tenemos la espalda
recta; nuestra mano tiene el pulgar oponible, la mandíbula y la lengua trabajan juntas. En lugar de sonidos, emitimos palabras.
La obsesión de Ruben en La cabeza en las nubes es precisamente ésta: ¿cuál fue la primera palabra? Durante millones de años el hombre sólo había emitido gruñidos, ¿y qué más? ¿Qué salió, en la noche de los tiempos, de aquella boca?
Me imagino una noche feroz del plioceno. Una noche de ruidos terroríficos, de gritos, soplos, aullidos. Siento el olor fuerte y húmedo del bosque. Las estrellas están allí arriba, frías e indiferentes, como la luna. Después, la luna cede sus istio al sol, sus rayos penetran en el bosque, creando claroscuros, la humedad se evapora, se transforma en niebla y el primo de los póngidos sale de su escondete y está encantado de ver todo esto. Siente que algo le sube por la garganta, abre la boca y... y...
¿Qué sucedió? ¿Se asustó? ¿Se asustaron los demás? ¿O simplemente le contestaron? [...]
Cada palabra es una semilla
Susanna Tamaro

viernes, 10 de abril de 2009

Semana Santa.

¡Qué bien! ¡Vacaciones!

Demasiado tiempo libre; o demasiado poco si tienes que hacer un trabajo sobre el lenguaje caballeresco en el Quijote... bueno, vale, si te lo tomas tan en serio como yo te sobra mucho tiempo libre.

Y te puedes ir de paseo al monte en bicicleta aprovechando el buen tiempo, si tienes cuidado de no pillar muchos charcos de barro, y hacer algunas fotos del atardecer, siempre tan fotogénico él, fíjate...


También tienes tiempo para engancharte a una serie tan buena como es Cinco Hermanos (Brothers & sisters), y ver 17 capítulos en cinco días (seis de los cuales en una sola tarde...). Sí, sí, en serio, es muy buena... esas reuniones familiares de los Walker son tremendas...



Puedes dedicarte a leer clásicos como Peter Pan, en lugar de los libros obligados para un protofilólogo, o más poesías de Luis Alberto de Cuenca...



Puedes ver las películas que hacen en la teles por estas fechas, y darte cuenta de lo que te gusta Quo Vadis, o de que Gladiator no es tan buena como dicen.

También está el tiempo dedicado a chorradas varias.

Y hasta puedes escribir una entrada para tu blog sobre la Semana Santa, y terminar sin haber hablado sobre la Semana Santa en sí... pero es que con tanta lluvia casi ni se han oído tambores y bombos por aquí...

lunes, 6 de abril de 2009

¡Oh, no eres tú mi cantar!

La Saeta
¿Quién me presta una
escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
Saeta Popular

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía
que echa flores
al jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Antonio Machado



sábado, 4 de abril de 2009

Más cine

Voy a comentaros las últimas películas que he visto.

La primera es Mentiras y gordas. Realmente, como película, no vale nada. Muchos personajes, muy poco o nada profundizados, que protagonizan historias de amor/sexo muy típicas y poco desarrolladas, todas ellas con un marco de tres días de fiesta en una discoteca. Si además tenemos actores que hacen fatal lo poco que se les exige (Ana de Armas y Maxi Iglesias lo único que hacen bien es enseñar las tetas y el culo, respectivamente, por que lo que son cualidades interpretativas...), y encima nos dejamos todas esas historias colgadas al final de la película, sin un final coherente con la propia historia, pues tenemos una chufa.
Y para rellenar, escenas de sexo que no son ni eróticas ni pornográficas, muchas drogas y muchos chistes que en ocasiones no hacen ni gracia, por ejemplo, lo de decirle a una chica gorda que es ancha de huesos ya está un poco visto; en cuanto a utilizar los síntomas de un drogadicto como método para provocar la risa me parece patético.
Pero quiero rescatar algo de toda esta mierda. Y es Ana Polvorosa (de Aída). Tanto la historia de su personaje de una lesbiana como su interpretación, me parecen lo único destacable de toda la película.

- Estás empapada.
- Es que está lloviendo.




Y la otra película de la que os quiero hablar es Gran Torino, de Clint Eastwood.


De esta no tengo absolutamente ninguna pega que poner. Con ese gran personaje protagonista de Walt Kowalski (Clint Eastwood), un antiguo combatiente en la guerra de Corea, con un genio muy peculiar, xenófobo y amargado, anclado en los principios de la vieja escuela. Su familia sólo lo quiere por su magnífico Ford Gran Torino. Vive solo en un típico barrio americano rodeado de inmigrantes a los que detesta. Finalmente descubrirá que tiene más en común con esos amarillos (como él los llama) que con sus propios hijos. Me gustaría destacar la sobervia interpretación de Clint Eastwood y ese final sencillamente magistral con el que Harry el Sucio se despide de su carrera como actor.
Me encantó y la disfruté como un enano. No tengo nada más que decir. No os la perdáis y ya está.